Retiro del Estímulo Fiscal
La decisión de retirar el estímulo fiscal no está exenta de riesgos, pero parece ser la correcta teniendo en cuenta la coyuntura. En sus recientes perspectivas de la economía mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que la reactivación mundial es aún débil y plagada de riesgos. Esto, en un mundo sin motores claros de crecimiento.
En situaciones como esta, es recomendable un impulso al crecimiento de parte del sector público. La política fiscal, por ejemplo, se vuelve temporalmente expansiva, es decir, el gasto público aumenta por encima del crecimiento de ingresos. La capacidad que tienen los países de adoptar estas políticas, sin embargo, depende de una serie de factores.
En el caso de América Latina, salvando algunas diferencias entre países, el FMI ya no ve mucho espacio para estas políticas expansivas. ¿Por qué? Porque los ingresos fiscales de los países han caído, los déficits fiscales han aumentado, sus deudas públicas están en trayectoria ascendente y como tienen tasas de crecimiento menores, esto genera un círculo vicioso.
En el caso del Perú, la política fiscal expansiva ha contribuido a estabilizar la economía y ayudado a su reactivación desde su punto más bajo en el 2014. Sin embargo, la capacidad de respuesta fiscal con la que contamos, tres años después, ya no es la misma, aun cuando estamos en mejor posición que la mayoría. El objetivo era encaminar la economía y tender un puente hasta que la inversión privada se recupere y tome la posta como motor de crecimiento.
Hay quienes señalan que en este dilema entre continuar apoyando el crecimiento y garantizar la responsabilidad fiscal, se debería privilegiar lo primero. En puntos de quiebre como el actual, y con incertidumbre sobre el futuro, es una cuestión de opinión. También es opinable hasta dónde es permisible un déficit fiscal en apoyo del crecimiento, o cuál es una trayectoria responsable de consolidación fiscal.
—El caso peruano—
Sin embargo, analicemos la situación actual. La economía está acelerándose hace casi dos años y está creciendo por encima del 4%. Las expectativas empresariales y del consumidor están en terreno de optimismo, lo cual apunta a una recuperación gradual de la inversión privada y a una aceleración del consumo. Estos argumentos avalan la posición que opta por trasladar la posta del impulso al crecimiento de la política fiscal a la inversión privada.
¿Hay un riesgo en equivocarse y ajustar muy pronto? Evidentemente, sí. No obstante, las magnitudes de consolidación planteadas en la nueva trayectoria fiscal propuesta por el gobierno son modestas. El riesgo mayor está del otro lado. Lo que no podemos hacer es comprometer la credibilidad fiscal del país. En esa línea, no es momento de arriesgar ingresos con medidas tributarias de dudoso éxito. Eso sí sería tomar riesgos innecesarios.
Fuente: El comercio
Autor: Alonso Segura ex ministro de Economía y Finanzas
Fuente: El comercio
Autor: Alonso Segura ex ministro de Economía y Finanzas


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